Alojamos en el 1º Hotel que encontramos, lugar que al día siguiente descubrimos que era un Motel al paso (pero afuera decía claramente Hotel), y nos fijamos cuando vimos en la mañana a todas las parejas salir para el check out del Hotel.
Partimos a recorrer, fuimos al estadio Bicentenario, La escultura del arriero y los toros (no me se el nombre), su recorrida rápida por Montevideo, y emprendimos viaje a Punta del Este, fuimos al club de yates, almorzamos, pechamos wifi, y fuimos a sacarnos fotos a la mano de Punta del Este (creada por un chileno por si no lo sabían), y partimos a Chui, la frontera, camino a un nuevo país.

Nos costó levantarnos, nos tuvieron que llamar por teléfono para pedirnos que hiciéramos el check out, pero lo logramos, fuimos a la plaza de Mayo, el obelisco, al barrio de la Boca y al clásico Caminito, recomendamos 100% almorzar en un restorant que queda al frente del estadio y pedir un lomo al plato, la carne es increíble, fuimos a pasear a Puerto Madero y al club de yates.
Caminamos mucho y sorteamos a la matita quien iba a buscar el auto, obvio que salí perdiendo (el Diego), de ahí a echar bencina (aprendimos que en la bomba cerca de la frontera no te llenan mas de 50 pesos Argentinos de Super 95).
Y partimos al Buquebus donde la espera fue eterna (el buquebus es el transfer que nos lleva hasta Colonia), llegamos a Colonia, un nuevo país y un nuevo viaje, viajamos de noche a Montevideo.

Despertamos tarde, a eso de las 11:00, Nico amaneció enfermo de la guata, no pudo disfrutar nada del día, lo pasó encerrado en el hotel, con  Martín recorrimos todo el centro de Buenos Aires, y hasta anduvimos en el Subte (somos todos unos bonaerenses), fue un día turístico, de compras varias y paseo.
Justo hubo un evento evangélico en la calle 9 de Julio (la del obelisco), la cerraron, tocaron grupos y hablo un orador famoso, actividad que duró todo el día y asistieron miles de personas.
A la noche Nico se mejoró un poco, pero estaba súper débil e inestable, asi que con Martin salimos a carretear solos, fuimos al Barrio de San Telmo, entramos a tomarnos una chela a un bar que estaba en la calle Chile (fue inevitable), y luego a bailar, donde quedamos locos con las virtudes Argentinas.